No tiene por qué dolerte.

Karin: No llores, Petra. Sí que me gustas, sí que te quiero, pero bueno... estaba claro que alguna vez volvería a acostarme con un hombre. Yo soy así, pero eso no nos afecta. A él sólo lo utilizo. No hay nada más. Pasarlo bien y nada más. Tú siempre hablabas de libertad, siempre decías que no estábamos obligadas a nada. No llores: al final siempre vuelvo a ti.
Petra: Me duele el corazón como si me hubiesen clavado algo.
Karin: No tiene por qué dolerte. No hace falta.
Petra: Tener dolor: quien necesita sin necesitar no necesita nada que necesitar.
Karin: ¡Ah, Petra! Yo no soy tan lista como tú, ni culta. Eso ya lo sé.
Petra: Te quiero, eres preciosa. Me duele todo de tanto quererte.
